lunes, 15 de noviembre de 2010

La Novela Policíaca EL CRIMEN DEL CINE ORIENTE

El primer e último párrafo fue creado por los blogueros. el párrafo del medio servió como base para el trabajo.


Cuando salí de casa percibí que alguien estaba siguiéndome. Cuando se tiene algo a esconder de las personas se queda por dar más atención al que pasa al nuestro alrededor. El mismo hombre lo había visto en frente de mi casa, y por eso desconfié de él. El hombre usaba pantalones muy holgados y una chaqueta abierta que con el viento fuerte a veces cubría su rostro. Yo intentaba no dejar que percibiese que sabía que él estaba a seguirme. En aquel momento yo pensaba  ¿Será posible que este hombre sabe adonde yo había escondido el cuerpo? No, no puede saber, si no ya había tomado alguna actitud más drástica y no iba a quedarse siguiéndome por lo más. Por sí o por no, mejor no dejar que se aproxime, mas estaba cada vez más cerca. El viento más fuerte, empezó los truenos y yo aún estaba lejos de mi destino.
Recuerdo que estaba lloviendo a mares y que entré en aquel cine porque no tenía otro sitio donde meterme. Era domingo, habían dado las diez de la noche y hacía bastante rato que había empezado la película. Me senté en la última fila y lo primero que hice fue quitarme los zapatos, que se me habían puesto perdidos de barro. La película que estaban echando era de amor y salía una chica rubia con un buen par de melones y un fulano que llevaba un sombrero con una pluma y un montón de medallas en el pecho. Un tipo con pinta de príncipe o algo así. Al cabo de un rato me quedé como un tronco y cuando me despertó el acomodador había salido casi toda la gente. Ya estaban encendidas las luces, pero a pesar de todo me puso la linterna a un palmo de la nariz y me preguntó si pensaba que aquel cine era un hotel.
Atontado, mis ojos procuraban el hombre que me seguía, no lo vi. Talvez ni tenga entrado en el cine, talvez yo pueda seguir en frente sin miedo. Salí. Había cesado la lluvia. Como no ha encontrado nadie en frente al cine, me fue. La noche continuaba y ninguna señal del hombre. Él había se ido mientras yo estaba a dormir en el cine. Yo no puedo quedarme paranoico, no van a descubrir el ocurrido. Ella ya había vivido mucho, además nadie puede ser castigado por no querer cerca su suegra.